No siempre las enfermedades mentales tienen una solución favorable. Cuando la respuesta al tratamiento no es buena y la persona enferma tiene serias limitaciones en el funcionamiento diario y necesita que se le proporcione cuidados continuados, muchos familiares, impotentes ante esta situación, se ven abocados al abandono de su propio proyecto vital para dedicarse por completo al cuidado de su familiar.
Se estima que, en nuestro país, alrededor del 80% de las personas enfermas de esquizofrenia viven con sus familias y el cuidador principal es un miembro de ella. Mayoritariamente los cuidadores son los padres que, en un porcentaje muy alto, son personas de edad avanzada.
Los familiares deben de saber que si no se encuentran en las condiciones físicas y emocionales adecuadas, les va a resultar muy difícil ser cuidadores. Deben aprender cómo cuidarse ellos para afrontar mejor la enfermedad.
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